XAVIER ZUBIRI, FILOSOFO VASCO

XAVIER ZUBIRI

LA PATRIA

Xavier Zubiri Apalategui es un filósofo que ha trascendido las fronteras geográficas y culturales de Euskalerria .Su nombre ya es conocido en todo el mundo. En un homenaje patrocinado por el Gobierno Vasco, con la colaboración de La Diputación Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, rendido en Donostia (25.01.1984), el Lehendakari vasco, entonces D. Carlos Garaikoetxea expresaba:

“Como político vasco y desde la representación institucional de mi pueblo, me sumo a este homenaje al filósofo vasco Zubiri, expresando con ello el reconocimiento de la necesidad que tenemos como pueblo, precisamente en estos momentos de tensa actualidad política, de volver nuestra mirada y nuestra atención a los niveles profundos de cultura que nos muestra Zubiri.
Y junto con este homenaje, con este reconocimiento, también mi profunda y lógica gratitud a Zubiri porque nos muestra alentadoramente, que de este pueblo puede surgir cultura, universal y duradera”

D. José Antonio Ardanza, a la sazón presidente de la excelentísima diputación foral de Guipúzcoa se sumaba a este homenaje manifestando:

“Queremos mostrar que nos sentimos orgullosos de que el pueblo vasco dé hijos de la altura intelectual y moral de Zubiri, el filósofo más destacado del postorteguismo. Zubiri es un ejemplo de vasco universal. Tras estudiar Teología en Roma y Filosofía en Madrid, y doctorarse en ambas, Zubiri trabajó entre otros, con hombres de la talla de Mercier, Bergson, Heidegger, Husserl, Schrödinger o Jaeger, su obra no tiene límites de fronteras”.

Demos tres pinceladas más para dibujar la figura universal de este vasco que presentamos. La primera la ofrece el presidente de La Real Academia de la lengua española de entonces, Don Pedro Laín Entralgo, quien en aquella ocasión decía:

“…Xavier Zubiri Apalategui, vasco por los dieciséis costados de su estirpe; e incluso por su primer idioma, porque el celo didáctico de un aya guipuzcoana hizo que fuesen vascas sus más tempranas palabras. Por debajo, por dentro de su española y universal sabiduría de gran filósofo, profundamente vasco se sintió siempre Zubiri”

En su “eskartasun”, el agradecimiento de su viuda Doña Carmen Castro Medinabeitia, confidencia ciertos momentos entrañables en la vida de su esposo:

“…Xavier necesitaba los verdes de Euskadi como necesitaba agua para beber. Y teníamos que venir aquí, fuese como fuese, y por cualquier procedimiento, y siempre apresuradamente, siempre como en una carrera veloz para llegar al País – cargados de maletas de libros –. Y al entrar en el País, en una respiración honda, muy profunda, decía: “¡Ya estamos!”. Ese “ya estamos” era su verdadera alegría”.

Zubiri nació en Donostia el 4 de Diciembre de 1898.

“José Francisco Xavier Zubiri Apalategui nació en San Sebastián (1898 de padre navarro (Valcarlos) y de madre guipuzcoana (San Sebastián). Su primera lengua fue el euskera y cuenta Carmen Castro Medinabeitia (también nacida en San Sebastián, nieta de una de las mayores glorias de la medicina vasca), su mujer u ángel de la guarda, que en la mañana de su muerte, cuando empezó a sentirse mal y casi perdió el conocimiento, dijo unas cuantas frases en euskera, como le pasó a san Francisco Xavier (los Zubiri tienen como ascendiente a los Jaso) antes las costas de China también a un paso de la muerte”. {….} “Todos los veranos acudía a San Sebastián primero y a Fuenterrabía después, no a descansar, sino a trabajar con más calma; esta es la razón por la que el prólogo a Inteligencia Sentiente está firmado en Fuenterrabía. El sillón de su estudio, donde se solía sentar para leer (para escribir se sentaba sobre una muy austera silla y frente a una mesa tosca traída de una merlucería (francesa), sigue recubierto con paños adornados con el típico dibujo de las estrellas vascas. Junto a ese sillón hay una pequeña mesa donde han quedado los libros y revistas que tenía más a mano, no sólo en el día de su muerte, sino habitualmente; entre otros pocos libros están los dos tomitos del Diccionario vasco-castellano de P. Bera-López Mendizábal, dentro del cual tenía dos pequeñas señales, una donde está el término “berez” traducido como “de suyo” y otra donde está el término “gai”, una de cuyas traducciones dice “ quid, el motivo, el fundamento, la esencia”. (“Zubiri y los vascos”. Ignacio Ellacuría. Publicado en El Correo Español-El pueblo Vasco, 22.01.1984)

Xavier Zubiri falleció en Madrid el 21 de Septiembre de 1983.

EL ENTORNO CULTURAL

Zubiri no habla de política ni de moral, no habla de lo vasco ni de filosofía vasca ni habla de la contingencia de Euskalerria. Zubiri sólo habla de filosofía. Escribe en español, aunque su lengua materna sea el euskera y hable al menos cuatro idiomas europeos y conozca perfectamente media docena de lenguas muertas. Sin embargo, pese a ser un filósofo vasco y a que su fama se extiende merecidamente por Europa y especialmente por América, resulta toda una paradoja que en España no sea tan conocido como en el extranjero. D. Pedro Cerezo Galán, catedrático de Historia de la filosofía de La Universidad de Granada, quien ha sido decano de la facultad de filosofía de susodicha universidad y vicepresidente de La Sociedad Nacional de Filosofía Española expresa su perplejidad con las siguientes palabras:

“Sorprende sobremanera la escasa presencia de Xavier Zubiri en la vida cultural española en esta década final de siglo. Para la mayoría de los cultivadores de la filosofía en España, Zubiri sigue siendo un desconocido. En algunos no queda de él otra imagen que la de un inteligente restaurador de La Escolástica o la de un brillante epígono de Heidegger, cruzado con preocupaciones metafísicas. Paradójicamente, si en los años cuarenta pudo ser visto como un heterodoxo de la filosofía oficial, que por entonces era el tomismo, hoy no pasaría de ser para algunos un neoescolástico culto, puesto al día y renovado en sus formas de expresión”{…..} “La sorpresa por este desconocimiento raya en el escándalo si se tiene en cuenta que Zubiri ha dejado de ser el autor esotérico que se creía. Entre 1962 y 1982 ha completado una gran obra sistemática, que constituye el monumento más preclaro de la filosofía técnica española en lo que va de siglo, lo que quiere decir en varios siglos, desde las ‘Disputaciones metafísicas’ de Suárez.. Del estilo de la “filosofía implícita”, alusiva y fragmentaria, como lo caracterizó J. Marías en los años cincuenta, ha pasado a una filosofía explícita, precisa y rigurosa como pocas, y de una sólida y poderosa arquitectura. Si Unamuno es, ante todo, un espiritual, empeñado en una reforma religiosa autóctona, y Ortega un intelectual, filósofo, de cuerpo entero, pero volcado en la regeneración cultural e institucional de España, Zubiri responde a la imagen del filósofo puro y duro, como lo ha llamado Diego Gracia, filósofo de oficio, en el sentido más noble del término, con un estilo mental analítico y sistemático, a un tiempo, y una vocación decidida y resueltamente metafísica.”(Del sentido a la realidad. Varios autores. Ed. Trotta. Madrid 1995. P.221-222)

Llevado a un exilio interior, por su propia voluntad se aleja de la universidad durante ese período que conocemos como la España franquista de postguerra. Así abandonaba Madrid donde había sido discípulo de Ortega y Gasset allá por los años veinte en la entonces conocida “Universidad Central de Madrid”, hoy “Universidad Complutense” asentada en La Ciudad universitaria. La vida de profesor universitario fue muy breve, considerando los 84 años de vida de Xavier Zubiri. Antes de encerrarse en sus clases privadas, esas mismas que dieron origen al Seminario Xavier Zubiri y que hoy constituye La Fundación Xavier Zubiri (www.Zubiri.net), habría de cumplirse un largo periplo de estudios e investigaciones por el mundo. Marcha a Lovaina donde se Licencia en Filosofía. En Roma (1920) obtiene el doctorado en Teología. Carmen Castro, su mujer y biógrafa nos relata algo del examen final:

“Y llega el ejercicio final, consistente en abrir la Biblia al azar, traducir el texto de esas páginas a la correspondiente lengua vernácula y comentarlo. El ‘spagnoleto’ dice que su lengua vernácula es el bascuence. Los jueces se interrogan entre sí. Ninguno sabe bascuence y todos se ríen de buena gana. El doctorando puede retirarse ya”. (Biografía de Xavier Zubiri. Carmen Castro de Zubiri. Ed. Edinford .S.A. Málaga. 1992. pag. 74).

Dos doctorados más conseguiría en su larga vida. El doctorado en Filosofía por La Universidad Central de Madrid (sin Licencia previa) en el año 1921; en el tribunal estarían, entre otros, Ortega y Gasset y Manuel García Morente. Y tres años antes de su muerte el Doctorado Honoris Causa conferido por La Universidad de Deusto en octubre de 1980. Zubiri agradece la distinción con una clase intitulada “Reflexiones Teológicas sobre La Eucaristía” y es que el grado de Doctor que se confería había sido promovido por la Facultad de Teología de dicha Universidad perteneciente a la Compañía de Jesús, los Jesuitas. Finalizado el acto se entonó alegremente el “Agur Jaunak”

Sus continuos viajes y residencias en el extranjero le permitieron el acceso a lo mejor de la cultura europea, pese a las dos guerras mundiales y a la guerra civil que marcaron de negro la primera mitad del siglo XX y que rodearon las circunstancias de todos los europeos. En España tuvo a Juan Zaragüeta y a José Ortega y Gasset como sus maestros. En Alemania fue discípulo de Husserl y alumno de Nicolai Hartmann. La cercanía que tuvo con Heidegger hizo que éste lo llegase a llamar “Her Kollege”, algo que en el mundo de la filosofía se consideraría el más grande de los privilegios, viniendo de boca de tan egregio pensador. Así lo refiere el mismo Zubiri cuando relata su última despedida en casa del propio Heidegger, donde había sido invitado a cenar (1931). Ocasión en que el filósofo alemán le daría a entender que nunca publicaría la segunda parte de ‘Sein und Zeit’ (1927). Y efectivamente así fue, jamás saldría a la luz esta segunda parte. Durante su residencia en Berlín (1930-1931), en la famosa Sociedad Científica “Kaiser Wilhelm”, Zubiri vivía en La Residencia para Profesores “Harnack Haus”, lugar donde compartiría reuniones y conferencias con Einstein, Schröedinger, Planck, entre muchos otros afamados físicos con los que pudo estudiar estas materias. En más de alguna ocasión Zubiri fue anfitrión de un mismo invitado a comer: Albert Einstein. Otros conocidos fueron Nicolai Hartmannn, Romano Guardini y Werner Jaeger, el filólogo que publicara esa descomunal obra titulada “Paideia” (1932). En Roma (1935) estudiaría lenguas muertas, el sumerio (lengua del código de Hammurabi) con el jesuita alemán P. Antón Deimel S.J., ilustre profesor del Instituto Bíblico de Roma y el arameo con el español P. Luis Palacios, muerto durante la guerra civil española.

En París, ya casado con Doña Carmen Castro Medinaveitia — durante los años de la guerra civil española –, los Zubiri llegan a vivir (a mediados de 1936) al “Colegio de España”, donde también residían vascos ilustres como el escritor Pío Baroja y el biólogo Severo Ochoa, quien recibiría el premio Nobel de Medicina y fisiología en 1959 y más adelante el premio Ramón y Cajal en 1982 (junto con Zubiri). Durante este período Xavier Zubiri estudiaría física y matemáticas, asistiendo a clases de Louis de Broglie. Así completaría los estudios hechos con Rey Pastor, Alvarez y Blas cabrera en España y luego con La Vallèe-Poussin, Lebesgue, Zermelo y Cartán. También pudo actualizar los estudios de biología hechos con Van Gehuchten, Spemann y Goldschmidt. Y allí aprovecharía también para perfeccionar sus estudios de lenguas orientales con Benveniste, Dhorme, Laporte, De Menasce O.P. y Labat, lo cual le permitiría recibir el diploma de “Hautes Etudes” de la “Societè Asiatique” de lenguas orientales. Sin embargo, resalta de modo muy especial la amistad que sostiene en París con el hispanista Marcel Bataillon y con los filósofos Jacques Maritain y Henry Bergson, quien marcaría fuertemente su pensamiento. Otros que también llegarían a París en este período fueron Gregorio Marañón, el historiador Americo Castro, Manuel García Morente y José Ortega y Gasset. Zubiri retornaría a España el 2 de Septiembre de 1939.

LA OBRA

Suele ordenarse la obra de Zubiri en tres etapas.

A.- La primera etapa va de 1932 a 1944. Es la etapa del profesor de Historia de la filosofía, de fuerte inspiración metafísica, pese a ser una época predominantemente fenomenológica en Europa (no en España). Su primera obra “Naturaleza, Historia, Dios” (NHD, 1942) consiste en una recopilación de trabajos publicados durante este período de tiempo, dedicada a Alejandro Araoz, amigo y benefactor que lo apoyara económicamente en su cesantía tras su salida de La Universidad de Madrid, pues como el mismo Zubiri contaba, no tenía en su haber más que 125 pesetas y ningún otro trabajo del cual disponer. Fue un período difícil en el que Zubiri se mantenía gracias a lecciones privadas que dictaba en un local de La Dirección General de Seguridad ubicado en Alcalá esquina Caballero de Gracia, en Madrid, llamado “El Fénix”, cedido amablemente por otro de sus fieles amigos D. Jaime Argüelles. Los asistentes pagaban una cuota voluntaria, aunque generosa –se decía – por asistir a estas conferencias. Fue tal el éxito que los asistentes aumentaron rápidamente de 25 a 400 y tuvieron que trasladarse con el tiempo a un local más amplio. Este nuevo local lo ofrecería generosamente La Cámara de Comercio y se ubicaba en la plaza de La Independencia. Por cierto, hubo trabajos publicados en algunas revistas que no se incorporaron a NHD

B.- La segunda etapa va de 1944 a 1963. Una etapa llena de cursos y conferencias que llevan a Zubiri a publicar nuevas obras, todo ello financiado por la Sociedad de Estudios y Publicaciones, cuyo precursor fue su amigo Juan Lledó, con el respaldo financiero del Banco de Urquijo y un numero indefinido de allegados a esta Sociedad. En las navidades de 1962 aparecería su gran obra metafísica “Sobre la Esencia” de 541 páginas, que le trajo a Zubiri una fama como pensador que él mismo no se lo esperaba. De pronto mucha gente quería conocerlo y hablar con él. Entre ellos podemos mencionar al físico Heisenberg y al teólogo Rahner. En 1963 publica un curso que dictara ese mismo año “Cinco lecciones de Filosofía”.

C.- La tercera etapa corresponde a los 20 años restantes de su vida que culminan en su obra cumbre, un tríptico de 1080 páginas sobre la inteligencia humana titulado “Inteligencia Sentiente”, dividido en “Inteligencia y Realidad” (1980), “Inteligencia y Logos” (1982) e “Inteligencia y Razón”(1983). Debemos incluir en este período una obra que, al momento de su muerte, tenía perfectamente preparada para su publicación y que salió a luz al año de su fallecimiento “El hombre y Dios” (1984). Es en esta época, a fines de 1971, que se funda el Seminario Xavier Zubiri por profesores como Ignacio Ellacuría, Alfonso López-Quintás y Diego Gracia, al alero siempre de la Sociedad de Estudios y Publicaciones. Se inaugura este Seminario en enero de 1972 en la Casa de las Siete Chimeneas ubicada en Plaza del Rey. Zubiri asistía a estas reuniones filosóficas todos los viernes de cada semana. Poco a poco se irían sumando nuevos miembros a este Seminario: Carlos Baciero S.J., Carlos Fernández Casado, María Riaza, Antonio Ferraz, Antonio Pintor Ramos, Julián Feijoo y algunos que se integraban cada vez que venían desde el extranjero como Germán Marquínez Argote (Colombia), Hans Widmer (Alemania) y Thomas Fawler (USA). A cuenta de ello pudo aparecer (1974) el primer volumen de la revista Realitas que reúne los trabajos de 1972 y 1973; Realitas II en 1976, con los trabajos de 1974 y 1975 y Realitas III en 1979 con los trabajos de 1976 a 1979. En ellas se publican trabajos de Zubiri y de los miembros del Seminario. A fines de Noviembre de 1979 La República Federal de Alemania le condecora con “Das Grosse Verdienst Kreuz” (La Gran Cruz al Mérito), junto con Pedro Laín Entralgo. Y el 18 de Octubre de 1982 el Ministerio de Educación y Ciencia de Madrid lo galardona con el “Premio Ramón y Cajal a La Investigación” . Junto a Severo Ochoa, el otro galardonado, reciben el premio de manos de SM el Rey, acompañado de SM la Reina y del Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. En aquella ocasión agradeció el premio con una breve meditación intitulada “Qué es investigar”.

La obra póstuma de Zubiri publicada desde 1984 hasta este año 2007 ha sido, por decir lo menos, considerable y corresponde a textos por publicar, apuntes de futuros libros, cursos, clases y conferencias, así como obras menores repartidas en revistas. Lo más importante de todo ello ha sido la trilogía referida al problema de Dios “El hombre y Dios” (1984), “El problema filosófico de la historia de las religiones” (1993) y “El problema teologal del hombre: el cristianismo” (1997). En 1986 se publica además una voluminosa obra antropológica, de 700 páginas, “Sobre el Hombre” y más tarde se publica un curso de 1968 “La estructura dinámica de la realidad” (1989). Tres cursos inéditos se reúnen en una obra intitulada “Sentimiento y volición” (1992). Los últimos libros publicados son: “Los problemas fundamentales de la metafísica occidental (1994), “Espacio, tiempo y materia “(1996), “El hombre y la verdad” (1999), “Sobre la realidad” (2001), “Sobre el problema de la filosofía y otros escritos” (2002), “El hombre: lo real y lo irreal” (2005), “Tres dimensiones del ser humano: individual, social , histórica” (2006) y “Escritos menores” (2007).

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2 Responses to XAVIER ZUBIRI, FILOSOFO VASCO

  1. MIRELLI ZUBIRI says:

    hola muy interesante saber estas cosas de zubiri

  2. Mauricio Mora says:

    Maestro: Un gusto saludarlo, que maravilloso poder emprender una travesía con la filosofía por medio de esta página. Tengo todas las intenciones de participar activamente en ella y aprender sobre Xavier Zubiri

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