LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA MERA RAZÓN, DE IMMANUEL KANT

LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA MERA RAZÓN, DE IMMANUEL KANT

Vladimir Antonio Molina Cruz

Pontificia Universidad Católica de Chile

vnmolina@uc.cl

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En primer lugar, este trabajo tiene como objetivo acercarse de una manera muy básica al libro de Immanuel Kant: La Religión dentro de los límites de la mera Razón, para conocer sus contenidos y cual es la misión que espera lograr.

Para poder comprender mejor este complicado texto filosófico, se observará el contexto en que se gesta este libro, y el objetivo que lleva en sí, así como los acontecimientos que pueden haber influenciado en su desarrollo.

Luego haré un acercamiento al esquema del escrito, la estructura en que desarrolla los contenidos su autor, y la organización y orden de su exposición según los temas a tratar.

Lo que resulta de mayor importancia en este texto, es los objetivos que tiene el autor al escribir, así como su visión sobre los mismos. Los desarrollaré en cuatro partes:

1.      ¿Que tiene que ver la Religión con la Filosofía?

2.      Contenidos Morales

3.      Como ve Kant a

4.      Relación del hombre con Dios

 

 

§1. CONTEXTO[1]:

Posterior a la época de Descartes, la Filosofía se había convertido en una ciencia de estudio en las universidades, que crecía y se propagaba, ganando muchos adeptos, pero también la mirada cautelosa y cuidadosa de las autoridades eclesiales sobre ella, de manera que surgen conflictos entre la Facultad de Teología (fuertemente instituida) y la Facultad de Filosofía (que comienza a dar sus primeros pasos, y es sometida por la de Teología).

Immanuel Kant (1724 – 1804)[2] es uno de aquellos filósofos-profesores que se desenvuelve en las aulas universitarias, y a quien le toca vivir y enfrentar esta problemática. Sus obras, antes vistas con agrado por el rey Federico II, ahora son observadas con cautela por el gobierno prusiano del rey Federico-Guillermo II[3], quien a diferencia de su antecesor, no es conocido por su liberalidad y cultivo de las ciencias, sino más bien por lo contrario: se presume que influenciado por ministro de Enseñanza y culto, J. Christoph Woellner[4], llevó a cabo la ofensiva contra los partidarios de la Aufklärung[5]. De este modo experimenta el desmerecimiento de las ciencias, y la imposición de los teólogos, que arremeten contra todo aquello que creen pueda hacer peligrar el bienestar de la Religión, apoyados por el edicto de la Religión de 1788 promulgado por Woellner, así como de la ley contra la libertad de imprenta, y la comisión de censura establecidos por el mismo ministro.

Ya con anterioridad Kant había publicado varios libros, pero en el que llamamos su “periodo crítico”, redacta sus mayores obras, a saber: “Crítica de la Razón Pura” y “Crítica de la Razón Práctica”. En esta nueva obra, Kant quiere reducir los conceptos y fundamentos de la Religión a los límites de la Razón pura-práctica, ya que aplica las ideas de ambas en el campo religioso, lo cual desemboca en una religión racional ética. Es una interpretación moralista y racionalista radical, que presenta una constante lucha entre los contenidos infinitos a los que la religión tiende y las modalidades finitas en que se plasma, lucha que constituye la verdadera vida y eficacia histórica de la religión[6].

La primera parte de este libro: “Sobre el mal radical en la naturaleza humana” fue publicado en 1792, en la Revista Mensual de Berlín. Pero la continuación del libro es censurada, y esto provoca a Kant, de manera que se manifiesta y pide al decano de la Facultad de Letras de Jena que conceda el Imprimatur (no sin antes haberse dirigido a la Facultad de Teología de Könisberg), quien acepta y así se imprime en el año 1793.

Kant, en el prólogo de esta edición, señala la diferencia entre la labor del teólogo y del filósofo, quienes deberían dedicar su trabajo al área que a cada uno le corresponde, velando por el progreso propio, sin adulterar en sí la ciencia del otro ni imponerles sus resultados. Todo esto, manifestando su molestia por la censura aplicada, pero aún así justificando el valor de esta.[7]

La impresión y difusión de su libro significó una amonestación por parte del Rey, a quien Kant responde en el Prólogo del “Conflicto de las Facultades (1798)”. Aquí señala nuevamente la misión de los teólogos, a quienes, como eruditos y letrados de esta ciencia, les corresponde velar y señalar aquello que es censurable, pero siempre bajo el dominio y juicio de las Facultades.[8]

 

 

§2. ESQUEMA DEL ESCRITO

 

Kant expone su trabajo en un esquema básico que repite en cada una de las cuatro partes que componen su libro, para facilitar la comprensión de los temas tratados.

1.      Título e Introducción

2.      Desarrollo del Trabajo,  ya sea en puntos enumerados (1ª Parte), capítulos (2ª) o secciones (3ª y 4ª)

3.      Observación General

 

 Prólogo

            Aquí expone las razones por las que escribe este libro (ya señaladas en el contexto), donde señala la autonomía de la moral, su papel respecto a Dios, lo necesario que es aferrarse a la santidad de la ley Moral, así como también increpa a los teólogos, señala la compatibilidad entre Razón y Escritura. También responde a la crítica de St. Storr.

 

Primera parte:            De la inhabitación del principio malo al lado del bueno o sobre el mal radical en la naturaleza humana. [9]

Es una exposición antropológica muy bien desarrollada, en la cual dispersa las dudas sobre la posibilidad de que el hombre sea en su máxima la mezcla de dos fundamentos, lo cual provoca un conflicto radical; o que sea completamente malo, lo cual le impediría toda posibilidad de hacer el bien.

Recurre a la estructuración de las conductas del hombre a base de la máxima asumida, las inclinaciones al bien y las propensiones al mal, que son parte de la naturaleza del hombre.

 

Segunda parte:           De la lucha del principio bueno con el malo por el dominio sobre el hombre.

Aquí desarrolla la posibilidad de que el bien supremo se encarne en una persona, que contenga y realice la ley moral en su plenitud, y que haya dado lugar a la posibilidad de que nosotros vivamos hacia ese bien supremo, orientando nuestro actuar en imitación a él, aún cuando nuestra naturaleza nos lo impida plenamente.[10]

Señala así como es menester del hombre encaminarse hacia su plena realización, y no esperar depender de milagros ni abusar de la Gracia concedida para crear la propia beatitud, ya que eso solo le impediría la realización de llegar a ser un hombre mejor.

 

Tercera parte:            El triunfo del principio bueno sobre el malo y la fundación de un reino de Dios sobre la tierra.

Para Kant, la importancia de la correcta vivencia del hombre, solo es posible si se instaura un reino donde los hombres puedan vivir igualitariamente, es decir, sin que uno quiera ser superior o inferior a otro, evitando así la maldad que brota del hombre  en la vida social, ya que basa su desarrollo en el gobierno de leyes de la virtud.

Pero esta “Iglesia Verdadera” no puede estar gobernada bajo la autoridad de de un papa o patriarca, así como de obispos y prelados, quienes son signo de una estructura contraria, ya que se busca una simple comunión de los fieles, y aquí los doctores y pastores serían servidores del pueblo.

 

Cuarta parte:              Del servicio y el falso servicio bajo el dominio del principio bueno o de Religión y clericalismo.

Quizá el momento de la crítica más fuerte, se encuentra aquí, ya que en esta parte se asume todo lo indicado con anterioridad, y se da paso al juicio radical sobre los aspectos de las religiones, que pueden ser considerados como negativos o contrarios a la Religión de la Razón Pura y de la Moral.

Kant señala la relación del hombre con Dios, así como denuncia las faltas que cometían quienes convertían la verdadera religión en banalidades, costumbres y obligaciones impuestas, no dando prioridad a lo que el considera, es lo único necesario,  a saber, “el cumplimiento de la ley moral de la razón”.[11]

 

Notas de Kant

Aborda los temas e ideas que anuncia en el texto, pero que hubieran resultado muy difíciles de integrar en las diferentes partes del mismo. En algunos casos resultan ser muy largos, pero es difícil intentar no tomarlos en cuenta para entender completamente el libro.[12]

  

 

§3. OBJETIVOS DEL AUTOR

 

¿Que tiene que ver la Religión con la Filosofía?

La Filosofía tiene algo que decirle a la religión. Es necesario que los teólogos bíblicos escuchen a los filósofos, quienes tienen pleno derecho a interpretar la religión, ya que esta es producto de la razón práctica, y que tiene sus fundamentos en la ley moral, ya que fuera de ella no tiene significación[14] (para ellos).

Para Kant, la teología no puede imponerse sobre otras ciencias, ya que su misión es velar por la salud de las almas, procurando todo aquello que es bueno y útil para su progreso. Por tanto, debe dejar que estas otras ciencias también progresen, ya que han sido atropelladas en su debilidad por la censura eclesial, la cual, es digna de respeto, pero aún así, no debe ser usada para devastar aquello que ha sido el avance de las otras ciencias (como en el caso de Galileo).[15]

Señala que la razón y la escritura (como experiencia, o religión vivida a base de esta) son compatibles, ya que la religión racional pura, está contenida en la religión a base de la escritura, de manera que una vez extraída esta de todo elemento histórico, queda el elemento moral puro.[16] Es un esfuerzo por demostrar que ya no solo compete a la religión tratar solo sus temas, sino que también es posible someterla a juicio dentro de otras ciencias, sin la intención de cambiar el contenido de ella, sino solo para presentar un esbozo de ella.

Pero también señala que estas dos ciencias no pueden avanzar unidas y mezcladas, sin o más bien, es necesario que se separen, para que puedan avanzar debidamente, y así tanto el filósofo como el teólogo puedan dialogar entre ellos, y exponer así seriamente sus diferentes avances y opiniones.[17]

Kant invita a utilizar esta reflexión filosófica para la instrucción académica, ya que es un buen reflejo de la opinión que pueden tener los filósofos sobre la religión, y así el teólogo pueda estar mejor armado contra los problemas que puedan plantearle desde “la doctrina filosófica de la religión”[18].

 

Contenidos Morales

            Kant señala que la moral en el hombre solo necesita del seguimiento de leyes incondicionadas, que ha aceptado en plena libertad, ya que no puede verse dominado por la idea de un ser superior que le indique que es lo que debe hacer[19]. Por tanto, para la Moral, la ley es lo que basta (en virtud que el hombre hace pleno uso de su libertad en ella), y le permite obrar bien.

De tal manera, no necesita de ningún fundamento material o fin por el cual obrar, sino que “puede y debe” hacer abstracción de todos los fines. Nunca debe el hombre obrar en vista de aquello que pudiera conseguir, ya que sería en sí indigno y falto al deber que le corresponde. Por tanto, haciendo uso de su voluntad, debe tomar en cuenta los fines de manera que sean para el como consecuencias de las máximas que ha adoptado, y no como el fundamento de su actuar.[20]

Para Kant la censura es una forma de crítica que posee fuerza, y está en uso de quienes tienen a cargo los ideales y  las leyes. Por tanto, como parte de la ley y referente a la moral, es necesario tomarla en cuenta con todo el respeto que merece, y someterse a ella.[21]

El falso servicio a Dios, la superstición, es uno de los puntos que más ataca Kant, ya que la superstición contenida en sí, es una de los factores más dañinos dentro de la religión. Es querer, por medio de acciones externas, adquirir un beneficio como premio, sin tener que llevar a cabo ninguna acción que convierta el corazón, y comprometa en la existencia. Por tanto, el creer que existe una conducta que nos haga agradables a Dios, es una peligrosa ilusión religiosa, ya que obra por medio del temor y el beneficio, y se corre el peligro de ver como lo esencial a la forma externa, sin poner atención a la intención moral.[22]

Respecto al clericalismo, realiza una fuerte crítica a quienes abusan de su condición en la Iglesia, ya que promueven el falso servicio (del cual ellos también son partícipes),  sumergiendo en el error a quienes siguen sus enseñanzas basadas en la errada interpretación de la Religión, y sus contenidos de fe. Esta actitud del clero es completamente reprochable, ya que no solo han errado el camino para ser hombres mejores, sino que con esto arrojan a un gran número con ellos.

 

Como ve Kant a Dios

Para Kant, Dios solo tiene su lugar en la Moral, ya que esta en sí misma no necesita de otra instancia (como la Religión)  para ser validada, “sino que se basta a sí misma en virtud de la Razón pura práctica”.[23]

El hombre debe responder en su vida a aquello que el deber le indica, ya que este es lo que tiene que llevar a cabo, sin mirar por el beneficio personal obtenido en la finalidad, sino que entendiendo que lo que hace es solo la consecuencia de aquello que le corresponde, y la felicidad debe adecuarse a esto.

Más aún, señala que debe haber “un ser superior,  moral, santísimo y omnipotente” (único que puede unir el deber y la felicidad adecuada a la observancia del deber), que ha posibilitado la idea de “un bien supremo en el mundo”, siendo este el resultado de la moral, y no la base de esta.[24] En él confluyen todos los fines del hombre, y de aquello que es correcto en vista del cumplimiento del deber.

Este sumo bien en el mundo (que tiene validez universal y nos viene dado antes de toda experiencia), es aquel que el hombre debe recoger como su propio fin, para así, por medio de la estricta observancia del deber, pueda hacer efectiva su realización. Pero ya que el hombre, por su sola humanidad, no es capaz de lograrlo en su plenitud, ha de aceptarse la existencia de este soberano del mundo, bajo cuya observancia acontece esto.[25]

Este Soberano Absoluto Moral, en cierto momento de la Historia, ha querido colocar en el mundo un hombre que encarnase todo el bien moral, adoptando la naturaleza divina, de manera que sea el ejemplo al cual todo hombre debería asimilarse. Este hombre[26] es quien sufre en el mundo los acechos del mal, llevándole incluso hasta la muerte, siendo ese el momento en que él logra el mayor ejemplo de agrado a Dios, ya que su fe es el ejemplo máximo. Pero este hombre no es el objeto de admiración, sino que su ejemplo es la máxima expresión que debemos llegar a ser, ya que ahí está contenido la Razón práctica de todo lo que es agradable a Dios.

 

Relación del hombre con Dios

El hombre tiene el deber de dirigir su actuar hacia el bien supremo en el mundo. Es en esta temática de entrega a la volunta de este Legislador Moral Poderoso, que se lleva a cabo la religión, ya que esta sería la relación de el hombre para con este fin. El hombre, tiene en sí la capacidad de ser un hombre mejor, ya que la ley Moral se lo ordena, pero ese es un desafío que le compete al individuo mismo, y que no puede ser delegado a otro ni descansar en la espera de que la gracia lo lleve a cabo sin poner su empeño en esto.[27]

Pero el hombre no puede alcanzar este objetivo en su plenitud, ya que su naturaleza (a saber, la propensión al mal y su disposición al bien en la máxima asumida) se lo imposibilita. Aún así, en la medida que vaya aceptando en su máxima motivos impulsores que orienten sus inclinaciones hacia en bien, o que asuma aquellos que son radicalmente opuestos a sus inclinaciones al mal, podrá encaminarse de buena manera a su fin. [28]

Para lograr una correcta vivencia de todos estos valores morales, el hombre debe vivir en una sociedad que funcione en estos mismos, que sea igualitaria y abstracta de toda corrupción producida por el contacto social, donde se producen las perversiones.[29] Es necesario por tanto que los hombres vivan en esta sociedad ideal, como comunidad y en servicio mutuo, aquello que puede ser llamado “el reino de Dios sobre la tierra”.

Pero el hombre, no debe creer que con costumbres o actos visibles pueda llegar a la conversión, y el agrado frente a Dios. Se refiere en este caso tanto a aquellas costumbres supersticiosas de la falsa religión, idolatría y falso testimonio, en que se intenta manipular a Dios, para obtener un beneficio propio. Y es que un ser tan santo y absoluto, que de nada necesita, no puede ser instrumentalizado para lograr aquello que compete al individuo mismo, y por tanto, la gracia inmerecida solo es entregada a aquel que está dispuesto a hacer un buen uso de esta orientado hacia el bien.

 

 

CONCLUSION

 

            La Religión dentro de los límites de la mera Razón” es la obra en que Kant realiza su crítica sobre la religión, sometiéndola a su propio pensamiento (Razón Pura práctica). Es una obra en que critica fuertemente al cristianismo de su época, y donde la religión es sometida al examen más riguroso, a fin de obtener su valor fundamental filosófico (La Moral).

            Es una obra que surge en la ilustración alemana, junto al conflicto de las facultades (pugna entre los filósofos y los teólogos), donde la relación Religión (Fe) y Razón se va cada vez distanciando más. No estuvo exenta de problemas, ya que fue censurada por un tiempo.

            Su esquema es muy interesante, ya que comienza (prólogo) explicando el valor de la moral, luego se sumerge en la antropología y su explicación de la naturaleza del hombre, luego de el bien y el mal luchando para dominar en el hombre, posteriormente señala la posibilidad de un reino de Dios en la tierra, y finalmente de las posibilidades de verdad de esta misión llevada a cabo (donde critica a quienes realizan un falso servicio, y todas las falencias de la superficialidad de la religión.

Los objetivos del autor señalados en este trabajo son:

  1. En la relación de la filosofía con la Religión, señala la importancia de la Razón para la religión y todos sus fundamentos, ya que contiene el uso de la razón en todos sus aspectos, y de hecho la “religión racional pura” está contenida en la revelación.
  2. Para el autor la Moral se rige por el cumplimiento del deber guiado por la ley, ya que en ella se asume el pleno uso de la libertad asumido racionalmente por el hombre. El hombre debe obrar por el deber, y no por los fines que pueda obtener.
  3. Su visión de Dios es la de aquel fin en que confluye todo lo que el hombre debería llegar a ser; y que tiene lugar solo en la Moral, ya que no tiene validez fuera de esta. Es la idea de un bien supremo en el mundo, que contiene en sí toda la ley Moral.
  4. En la relación del hombre con Dios, el hombre debe asumir todo el bien posible que pueda realizar y llevarlo a cabo en su vida por sí mismo, a pesar de sus limitaciones, y de innata propensión al mal, que le imposibilita la plenitud en esta labor.

La obra de Kant se nos presenta como un esfuerzo racional por mostrar una religión entendida por todos (especialmente los filósofos y los no creyentes), reduciéndola a fundamentos estrictamente morales, de modo que se llegue a una buena convivencia. Pero la coherencia de su sistema racional que busca establecerse como base sólida y orienta hacia los elementos trascendentales de la religión como aquello a que debe tender, desemboca eventualmente en una supresión del elemento categorial de la religión (su concreción), y la eventual reducción a una “moral autónoma y racionalista”, que traería consigo la desaparición de la religión histórica.

Para finalizar, podemos decir que la crítica de Kant al cristianismo de su época, o mejor dicho: al culto vacío, la oración como medio de atracción de la Gracia y las devociones supersticiosas y esotéricas, (entre muchos más elementos, siempre presentes en toda religión histórica, no solo en la cristiana), más que ser una demoledora y mal intencionada crítica, ha sido una ayuda para superar la superficialidad de la religiosidad mal entendida, y para buscar aquello que realmente pueda servir para la beatitud. Tal búsqueda podría movernos a recuperar el trato personal con Dios en tanto experienciable, y comprende las mediaciones de este trato como instancias categoriales de relación que devuelvan la recta práctica y sentido de la oración, culto y devoción en la vida concreta y personal de cada persona, instancias que buscan un trato de apertura y aceptación del Otro y su integración en la vida en razón de su realidad personal[30].

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

KANT, Immanuel                              La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Editorial Alianza, 1986: Madrid-España.

KANT, Immanuel                              Conflicto de las facultades. Editorial Losada, 1963: Buenos Aires-Argentina.

CASSIRER, Ernst                             Kant, Vida y doctrina. FCE, 2003: México D.F.-México.

URDANOF, Teófilo                          Historia de la filosofía, siglo XIX: Kant, idealismo y espiritualismo. BAC, 1975: Madrid-España.

DERRIDA, Jacques                          Cátedra vacante: censura, maestría y magistralidad. El lenguaje y las instituciones filosóficas. Editorial Paidós, 1995: Barcelona-España.


 


[1] Se han utilizado los datos históricos y cronológicos señalados por Ernst Cassirer en “Kant, vida y doctrina” (FCE, 2003: México D.F.-México. 438-454), complementados por los apuntes de Jacques Derrida, quien narra los sucesos y problemas que enfrenta Kant, al comienzo de su exposición en: Cátedra vacante: censura, maestría y magistralidad. El lenguaje y las instituciones filosóficas (Editorial Paidós, 1995: Barcelona-España).

[2] Nació en Königsberg, Prusia, el 22 de abril de 1724. Se destacaba por su austeridad de vida, gran inteligencia, sedentarismo y lo metódico en sus actividades. Estudió en el Collegium Fredericianum y en la Universidad de Königsberg. Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estudios universitarios y ganarse la vida como tutor privado. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y obtuvo el doctorado. Después, enseñó en la universidad durante 15 años, pero no se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770, cuando se le designó profesor de lógica y metafísica. muere en su casa el 12 de febrero de 1804.

[3] Hijo de Federico II el Grande, Federico Guillermo, nació en Berlín el 25 de septiembre de 1744, y murió el 16 de noviembre de 1797, mientras aún reinaba. fue el cuarto rey de Prusia. Era amante de los placeres, poco esforzado, muy bien parecido y de un brillante intelecto. Aún así promulgó varios edictos para retener el avance de las ciencias que podían resultar perjudiciales a la religión, censurando las enseñanzas y conducta del clero racionalista y del cuerpo docente en general. Fue sucedido por su hijo Federico Guillermo III.

[4] Wollner estaba a cargo de los asuntos sobre la religión, tanto de los luteranos como los católicos. Veía a la Ilustración alemana como un peligro para la religión, y el rey le permitió que el clero ortodoxo supervisara los establecimientos educativos. Finalmente fue destituido por el mismo rey, quien en una ocasión lo llamó “mentiroso e intrigante cura”.

[5] Aufklärung: “iluminación”; literatura y cultura del siglo XVIII en la Europa occidental y meridional. Se describe así a la ilustración intelectual alemán, cuya base era la razón, aún cuando reconocían sus límites.

[6] Cf. CASSIRER, Ernst: Kant, Vida y Doctrina. FCE, 2003: México. Pág. 449.

[7] Cf. KANT, Immanuel: Prólogo a la primera edición, del año 1793. La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Editorial Alianza, 1986: Madrid-España. (Pág. 22 – 26). Kant hace alusión a este tema, dejando en claro la importancia de seguir la ley moral y a la autoridad, pero aclarando el rol de quienes ejercen la censura, que deberían velar por el bien de lo que les corresponde.

[8] Cf. KANT, Immanuel: El conflicto de la facultad de filosofía con la facultad de teología, Introducción. Conflicto de las facultades. Editorial Losada, 1963: Buenos Aires-Argentina. Ha sido necesario revisar este libro durante el proceso de investigación, para constatar su relación con el conflicto  tratado, y como Kant se refiere al tema pasado un tiempo y con una visión más amplia de los hechos.

[9] Esta parte había ya sido publicada en la Revista Mensual de Berlín (Abril 1792). Pero es necesaria su inclusión en el inicio de la obra para poder entender el fundamento en que se basa Kant para desarrollar su exposición.

[10] Kant señala que esta persona no es propensa al mal, no por una deposición de este, sino más bien porque ha “adoptado la humanidad”, condescendiendo con ella, ya que esta no es mala por naturaleza [Cf. con KANT, Immanuel: La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Editorial Alianza, 1986: Madrid-España., Pág. 66]; pero al hombre le cuesta más lograr esto, ya que en su naturaleza está la propensión al mal, y solo si asume una inclinación opuesta (o asuma en su máxima un motivo impulsor bueno contrario al malo) logrará cambiar su conducta y orientarse al bien.

[11] La oración, la doctrina y el despotismo eclesial (entre otros más), son objeto del análisis crítico de Kant, de manera que son arrojados como contrarios a la sana y verdadera Religión, aún cuando demuestra que su problema sigue siendo la gente que comete tales atropellos, y no la ya patentada Religión de la Pura Razón en sí, que es el abstracto de todas las religiones.

[12] Resulta interesante observar como en ellos Kant profundiza de manera tal en sus explicaciones, que es necesario un análisis y lectura seria de estas notas, ya que quieren explotar mejor el potencial de los textos.

[13] Ha sido sacado del índice del libro en edición de Alianza en «el libro del bolsillo», 1986 (primera edición en 1969). Se destacan sus divisiones y estructura para comprender mejor lo señalado al inicio de este parágrafo, tanto en lo referente a su estructura básica, como sus contenidos. En otras ediciones de Alianza, como la del 2001 en «Area de conocimiento: Humanidades», Las notas de Kant van en el mismo libro, lo cual facilita enormemente su lectura y comprensión.

[14] Cf. URDANOF, Teófilo: Historia de la filosofía, siglo XIX: Kant, idealismo y espiritualismo. BAC, 1975: Madrid-España. (Pág. 97 – 98); y KANT, Immanuel: La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Editorial Alianza, 1986: Madrid-España..

[15] Cf. Ibíd. (Pág. 22 – 26)

[16] Cf. Ibíd. (Pág. 26 – 27). Se puede señalar que la religión contiene en sí elementos racionales, y por tanto no puede hacer caso omiso de ellos. Es por es que la Religión necesariamente contiene la razón pura, ya que sin ella no podría subsistir, y frente a una guerra declarada contra la Razón, no se sostendría.

[17] Cf. Ibíd. (Pág. 25)

[18] Cf. Ibíd. (Pág. 25) Kant incluso recomienda el uso de este libro como un hilo conductor en tal estudio.

[19] Cf. Ibíd. (Pág. 20)

[20] Esta máxima acuñada por Kant, es aplicada en todo orden de cosas, ya que respecto a las personas, señala que deben vérseles como un fin en sí mismas,y nunca como un medio para obtener algún beneficio personal.

[21] Es bueno recordar el sentimiento que acompaña a Kant luego de que este libro haya sido censurado por la misma ley, pero con esto también indica su plena disposición a ser consecuente con su pensamiento, sometiéndose a tal censura mientras dura el gobierno de Federico Guillermo II, ya que una vez que este muere, termina la validez de la censura colocada sobre él y puede publicar y difundir libremente su obra.

[22] Cf. Ibíd. (Pág. 166 – 171).

[23] He señalado que en la moral es el único lugar donde tiene cabida Dios, ya que en “Crítica de la Razón Pura”, Kant había señalado la imposibilidad de esta y otras ideas, ya que no son un Faktum, y por tanto solo habían tenido su sustento en la Metafísica, ciencia que había alcanzado su máximo desprestigio en ese tiempo (al ser consideradas como articulación de meras especulaciones). Pero en la “Crítica de la Razón Práctica”, sí da lugar a esta idea de Dios, como algo trascendental al hombre, y del cual no se puede tener experiencia alguna.

[24] Cf. KANT, Immanuel: La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Editorial Alianza, 1986: Madrid-España. (Pág. 21).

[25] Cf. Ibíd. Notas de Kant. (Pág. 200 – 201). En la nota número 2, Kant aborda el tema con mayor profundidad, con una explicación muy analítica en la cual es necesario el manejo de los conceptos kantianos, para comprender la profundidad y eficacia con que señala la existencia del un Soberano absoluto Moral (Dios).

[26] Kant se refiere a Cristo cuando habla del “arquetipo de la intención Moral” pero en ningún momento le señala por su nombre, quizá para mantener la objetividad del ideal señalado y comprendido en él.

[27] «crear la propia beatitud con temor y temblor» Es su frase citada, que bien entendida, refleja de mejor  manera la responsabilidad y también el desafío que se asume (por la misma propensión al mal en la naturaleza humana, que no puede ser erradicada, sino más bien que rompamos el poder suyo sobre nosotros), y es menester de cada uno llevar a cabo y a buen termino. Cf. Ibíd. Segunda Parte, Capítulo Primero (Pág. 71- 81).

[28] Lo mismo se aplica en caso de que, aquella persona que ha asumido en su máxima radical una intención contraria a la voluntad del Bien Absoluto, es decir, tiene un mal corazón, solo si este acepta con radicalidad aquello que implica la ley Moral, y lo asume en su máxima, de manera que contrarreste el efecto de la inclinación mala, y le oriente a una vida correcta, a este hombre se le puede reconocer como aquel que ha tenido un cambio en su corazón, y ahora avanza para ser un hombre mejor. Cf. Ibíd. Primera Parte, Observación general (Pág. 54 – 61)

[29] Cf. Ibíd. Tercera Parte, Introducción. (Pág. 93 – 95) Se asume la influencia de Jean-Jacques Rousseau en esta visión del hombre dentro de la sociedad. Para Kant la igualdad consiste en tratar al otro como uno que no es menos ni más, en el no desmerecimiento e intento de imposición y autoritarismo, así como la valoración total y nunca ver al otro como un medio para obtener beneficios.

[30] Sobre la realidad personal de Dios, tema que excede lo contemplado en este artículo, recomiendo la lectura del libro de Xavier Zubiri “El Hombre y Dios” (1984), específicamente el §3 del capítulo 3. Téngase a consideración que para entender mejor tal parágrafo es necesario comprender los elementos que componen el desarrollo del tema y la dinámica de cada uno de ellos según la exposición de tal libro.

About Vladimir Molina

Estudiante de Filosofía.
This entry was posted in COLABORACIONES and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>